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Viviendo en Cuarentena

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Estamos en medio de circunstancias extraordinarias que nos han llevado a replantear el diario andar de nuestras vidas: reacomodamos horarios, prioridades, trabajo, responsabilidades y hasta el vestuario. Hemos tenido que encerrarnos en casa para poder garantizar lo más importante: nuestra vida, nuestra salud y la de las personas que nos rodean que son las más amadas; por ellos estamos dispuestos a todo: a dar una sonrisa aún cuando queremos llorar, a levantarnos y resolver los retos del día sin mostrar la angustia o la desesperación ante los diversos retos que en medio de esta crisis se han presentado, a convertirnos en maestros, guías, cocineros, lavanderos, payasos, y un largo etc.

Es en situaciones como estas donde modelamos –aún sin darnos cuenta– herramientas y habilidades que nuestros hijos internalizan y que luego –al enfrentar crisis– las pueden utilizar y servirles para salir victoriosos de las mismas.

Una de mis primeras recomendaciones a los padres que se me han acercado con dudas sobre el manejo de esta situación con la familia es la honestidad. Debemos sacar el momento para reunirnos como familia y conversar sobre lo que está pasando. Hacer preguntas que conlleve a una sana discusión del tema: ¿Qué has oído sobre esta situación? ¿Cuál crees que es la realidad? ¿Qué dudas te han surgido? Y así sucesivamente; ir aclarando en lo posible cada una de las dudas o preguntas de la familia ayudará a bajar el nivel de ansiedad que se pueda estar generando, gracias a la cantidad de información negativa y hasta falsa que se publican en muchos medios y redes.

Mi segunda recomendación es que juntos desarrollen un plan a seguir de acuerdo a circunstancias que se puedan presentar:

  • Si hay que salir de casa, qué medidas debemos tomar.
  • Pasos de higiene para toda la familia.
  • Rutina de limpieza y desinfección de artículos susceptibles al contagio.
  • Conducta hacia los mayores, los abuelos, los más vulnerables.
  • Si algún miembro de la familia se siente mal o con síntomas de alguna enfermedad, a quién acudir, a quién llamar y medidas inmediatas de prevención, etc.

La tercera recomendación es conversar sobre las nuevas responsabilidades que debemos asumir en casa, de acuerdo a las edades de los hijos, la importancia de participar activamente en todo lo que se necesite para el buen funcionamiento del hogar. Esta es una gran oportunidad para unirse más como familia y desarrollar el valor de la colaboración y empatía:

  • Limpieza de las propias habitaciones: arreglar la cama, cambiar las sábanas y toallas, recoger regueros, organizar gavetas…
  • Lavar el baño: una buena recomendación para estos tiempos sería utilizar solo 1 o 2 baños como máximo y así reducir un poco la limpieza de los mismos.
  • Lavar y doblar la ropa.
  • Preparar algunos platos de acuerdo a las habilidades de cada uno. Podríamos aprovechar para enseñar a nuestros adolescentes a preparar algunos platos básicos para la familia, fáciles de hacer y que ayudarían a resolver el día a día.
  • Fregar y limpiar la cocina, regar las plantas, recoger la mesa… De acuerdo a la edad y capacidad de cada uno, pero que quede claro que TODOS tienen que ayudar.

Cuarta recomendación:

Es muy importante desarrollar un horario para realizar todas las actividades arriba mencionadas y agregar otras de carácter lúdico, como pintar en familia, realizar rompecabezas, buscar juegos de preguntas y respuestas, karaokes, ver películas juntos, hacer ejercicios, juego de roles, etc.

El tener un horario establecido nos ayuda a organizar cada día sin descuidar ninguna de las necesidades básicas de la familia.

Los niños más pequeños necesitan que este horario esté bien definido y las actividades lo más organizadas posible, por ej.: clases, pintura, juego, manualidades, correr, ver tv, descansar, comer, bañarse, etc. De esta manera todos en casa se acercan al horario para ver qué toca en la próxima hora y se va haciendo mucho más fácil adquirir una rutina sana para nuestros niños.

Los adolescentes pueden desarrollar su propio horario contando con nuestra ayuda –por supuesto– en donde deben incluir, sus clases, horario de estudio y entrega de trabajos, realizar sus responsabilidades con la casa y la familia, sacar tiempo para diversión y descanso.

Y por último, siempre recomiendo sacar un momento del día para agradecer por lo que tenemos, por estar juntos, por estar sanos, por tener una familia unida, para transmitir esperanzas, para compartir anécdotas que nos hagan reír, que nos unan más, para hacer planes de lo que haremos cuando esto termine, porque va a terminar y sobre todo para mostrar el amor; el amor que nos tenemos y que damos por sentado, es buen momento de verbalizar los sentimientos y reafirmar el aprecio de los unos por los otros.

Si tienes algún comentario o duda, puedes escribirnos a través de nuestras redes sociales. En Facebook e Instagram, @galletasdino

Lic. Regina Pérez de González.
Psicólogo Clínico, especialista en niños.

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