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“La vida consiste en adaptarse y volver a adaptarse”. – Anthony Burgess

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Hemos vivido una línea de sucesos que han alterado el estado psicológico de las personas en general; ya tuvimos que aceptar los mismos junto a los distintos cambios de nuestra forma de vivir en medio de una larga cuarentena.

Hoy, vemos como poco a poco, diferentes sectores de nuestro país han ido abriéndose a una cotidianidad –distinta- pero que busca la normalización de sus operaciones paulatinamente.  Muchas familias por igual ya se han ido reintegrando de forma presencial al trabajo que habían estado realizando desde casa o de los que les habían suspendido debido a que esos negocios debían estar cerrados por tiempo indefinido.

Cuando los cambios que vivimos alteran el estado psicológico de la persona, la adaptación es muy importante para volver al equilibrio y la estabilidad. La estabilización se considera como la capacidad para adaptarse a los cambios y como una propiedad de la mente humana en relación a su entorno con el fin de mantener la estabilidad emocional y el equilibrio psicológico.

Hoy más que nunca el ser humano ha podido comprobar que está sujeto a múltiples cambios constantemente ya sea de un tipo ú otro. No bien nos estábamos adaptando a una forma cuando ya tenemos que volver a reiniciar el modo de adaptación a otra forma de convivencia.

He tenido casos de niños que no entienden el por qué, ya los padres no pueden quedarse todo el tiempo en casa, mientras que ellos deben continuar su asistencia a clases virtual; por un lado todo se queda igual, por el otro, las salidas sociales, el acceso a sus padres y el diario convivir les ha cambiado nuevamente y esto les ha provocado confusiones y en algunos casos ansiedad de separación, inducida muchas veces por el miedo a un posible contagio por la salida continua de sus padres.

Teniendo todo esto en cuenta, aquí algunos consejos a implementar:

  1. Todo cambia Constantemente: hagamos un acto de conciencia y concientización con todos los miembros de la familia. Aunque es muy bueno basar nuestra seguridad en la permanencia para tener la ilusión de vivir tranquilos, la realidad es muy distinta; todo está en constante cambio solo que no estamos conscientes de estos hasta que se hace muy evidente y nos afecta de manera directa.
  2. Evitemos la negación al mismo: sentimientos como la rabia, deseos de protestar, renegar o tratar de ignorar lo que está sucediendo, pueden presentarse de manera natural; sin embargo es importante trabajar estas actitudes pues resultan contraproducentes y nos impiden aceptar dichos cambios y la actitud que nos va a ayudar a  adaptarnos a ellos.
  3. Aprovechemos estas circunstancias para practicar la flexibilidad: Debemos aprender a ser lo suficientemente flexibles para reprogramar nuestras vidas y que esto nos permita adaptarnos a las nuevas circunstancias. Analicemos en familia qué ha cambiado y qué modificaciones debemos introducir o aprender para adaptarnos a ello.
  4. Cuando la ansiedad se manifiesta en algunos miembros de la familia, se hace necesario aprender algunos ejercicios de relajación para buscar mantener la tranquilidad, previendo posibles soluciones según vayan cambiando los escenarios que tenemos disponibles. Para esto podemos practicar algunos ejercicios de respiración, la oración ó algún tipo de meditación; el ejercicio físico es indispensable para todos los miembros de la familia si su salud se lo permite ya que es una forma natural de botar el estrés y aumentar las endorfinas que nos llevan a un mejor estado de bienestar mental y físico.
  5. La mejor forma de adaptarnos al cambio es aceptándolo como parte de nuestra forma de vida. Es probable que esperásemos volver a la normalidad que conocíamos, pero muchos cambios no nos vuelven al estado anterior nunca o como en este caso de la pandemia, no por mucho tiempo, ya que, aunque volvamos a reiniciar las salidas, debemos ser responsables de cuidarnos mucho y cuidar a los miembros de nuestras familias utilizando siempre las mascarillas y el distanciamiento, hasta que esté disponible una vacuna a la que podamos acceder con seguridad. Debemos aceptar nuestra nueva situación, tomando una actitud positiva y asimilando nuestra nueva realidad.

Lic. Regina Pérez de González.
Psicólogo Clínico, especialista en niños.

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